sábado, 15 de febrero de 2014

Mentiras sobre el aborto

Retomo el tema del aborto, que inicié en la entrada Etica, reiligón y el aborto. En aquella ocasión lo hice de un modo bastante genérico, si más ánimo que invitar a pensar sobre otro punto de vista. Pero lo que estos días debatimos no es una cuestión ética genérica, sino una reforma legal muy concreta que se está argumentando en buena medida sobre mentiras. Quiero repasar algunas de ellas.

En primer lugar, dicen los responsables del Partido Popular que se trata de cumplir el programa electoral. Dejemos aparte que sea casi una burla considerando que hasta ahora no les ha importado incumplir todo el programa en cualquier otra materia. Ahora bien, la única referencia al aborto en dicho programa, en el apartado dedicado a la familia dice así:

La maternidad debe estar protegida y apoyada. Promoveremos una ley de protección de la maternidad con medidas de apoyo a las mujeres embarazadas, especialmente a las que se encuentran en situaciones de dificultad. Impulsaremos redes de apoyo a la maternidad. Cambiaremos el modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores.

Así pues, yo creo que no se puede decir que la reforma que se pretende se justifique en el programa electoral. La referencia es tan vaga que de hecho podrían, por ejemplo, autorizar el aborto sin límite de plazo y estarían cumpliendo con su promesa de proteger el derecho a la vida. Se puede entender que se referían a restringir el derecho al aborto, pero hasta el punto que lo pretenden hacer creo que no. Las discrepancias en el propio partido lo demuestran. No diré que mientan pero la vaguedad, que imagino deliberada, es como poco engañosa.

El segundo punto en que se escudan es dar cumplimiento a un dictamen de las Naciones Unidas que, según ellos, obliga a eliminar el supuesto de aborto por malformación del feto. En realidad el texto de ese dictamen es éste:

«El comité recomienda al Estado parte que suprima la distinción hecha en la Ley Nº2/2010 (la «Ley Aído») en cuanto al plazo dentro del cual la ley permite que se interrumpa un embarazo por motivos de discapacidad exclusivamente».

El texto es meridianamente claro. No recomienda a eliminar el supuesto, sino la distinción entre este supuesto y los demás. Es decir a igualar el plazo de este supuesto, de veintidós semanas, con el general de catorce semanas. Y remienda, no obliga. No hay interpretación posible, es lo que dice literalmente. Aquí si afirmo que mienten y con descaro

En tercer lugar dicen, y lo repite especialmente el señor Ministro de Justicia, que pretenden proteger el derecho de las mujeres a ser madres. Eso, además de mentira, es una solemne bobada. A la mujer que quiere ser madre no hay precepto legal que se lo impida. El objetivo declarado del "aborto cero", como ellos dicen, no significa proteger el derecho de las mujeres a ser madres, sino obligarlas a ser madres lo quieran o no.

También quisiera hablar de otra forma más sutil de mentir como es esa insistencia en hablar de "matar niños". Un feto no es un niño, del mismo modo que un huevo no es un pollo. La comparación puede parecer inhumana, pero no por eso es menos real. Decir de la mujer que aborta que mata un niño tiene tanto sentido como decir que mata un anciano. Que un feto sea una forma de vida no lo discuto, que sea humano o desde qué momento ya es más discutible. Lo que tengo perfectamente claro es que no es un niño.

Para que se comprenda bien porqué insisto en que no es un niño, y por qué es una forma de mentir recordemos aquel cartel editado,si la memoria no me falla, por la Iglesia en el que veía la fotografía de un niño y la de un lince ibérico y se decía que el lince estaba más protegido. La mentira aquí es obvia, el niño de aquella fotografía estaba indudablemente mucho más protegido que el lince. Lo mismo podrían haber puesto la fotografía de una persona adulta pero, claro, entonces no habría colado.

Observad, por cierto, que en este tipo de propaganda la imagen suele ser (y no digo que lo sea siempre porque no tengo la absoluta certeza) la de un niño blanco sano y hermoso. Quiero proponeros, para terminar, un pequeño ejercicio de imaginación. Suponed que en cartel se viesen la fotografía de un feto en sus primeros estados de desarrollo y la de uno de esos niños del tercer mundo famélicos y enfermos cuyas fotografías, por desgracia, también hemos visto todos. ¿Qué debería decir entonces la leyenda del cartel?

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